Era pleno invierno, la noche estaba húmeda y lluviosa y en el informativo habían avisado que afuera acechaba el Pito Fulero. Todos temían que el temor al Pito Fulero ahuyentara al público... sin embargo, la leal bandada de amigos de PEO se presentó en Living sin que el Pito Fulero cobrara víctimas.
Y naturalemente, fue un show espléndido, el tipo de show al que nos tiene acostumbrados PEO. Aunque cansados y con sueño (y hay quien dice que bajo los efectos del alcohol), los músicos son cada vez más fluidos. Se las arreglaron para que todo sonara perfecto en esta ocasión. Y realmente sonó bárbaro.
En lo personal, ir a ver a PEO siempre me hace sentir bien, a gusto.
Saludos,
Marcelo
P.S. Lo del Pito Fulero fue una de las cosas más graciosas que escuché este año. Me vine cagando de la risa en el taxi todo el camino.